Nuevo arma contra el cáncer de páncreas
La FDA ha designado como terapia innovadora a daraxonrasib por sus resultados significativos. Cuatro centros españoles testan el fármaco y los oncólogos ya observan sus beneficios en los pacientes
Aún está en fase de ensayo, pero la forma en que los oncólogos describen a un futuro fármaco contra el cáncer de páncreas –uno de los más letales que existen– da pistas del impacto que va a tener. «Estamos muy contentos por estar probándolo». «Es superprometedor». «Funciona»… Son palabras de los oncólogos responsables al observar los efectos del fármaco en pacientes españoles en un ensayo de fase 3. Y no son exagerados si la Agencia del Medicamento en EEUU (FDA) le ha otorgado un apoyo especial tanto en su desarrollo como su posterior aprobación.
Daraxonrasib ha sido designada como terapia innovadora por sus resultados en los ensayos de fase 1, que vienen confirmando los actuales en fase 3, aún sin confirmar. Nuestro país aporta cuatro centros investigadores al cómputo global de 60, donde la mayoría son de EEUU, aunque también hay alemanes, japoneses, franceses e italianos.
En cáncer, se trata de dar con la clave. «Y este fármaco lo hace», apunta Mariano Ponz, oncólogo del Área de Cáncer de Hígado y Páncreas del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra. ¿Cómo? Va directo a una de las mutaciones típicas del tumor: KRAS.
«Llevamos años intentando inhibir esta alteración. Teníamos algunos que eran demasiado específicos, como el RAS G12C, pero se necesitaba algo que fuera más amplio».
Daraxonrasib cumple con los criterios. Josep Tabernero, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Vall d’Hebron y director del VHIO, lo explica: «Prácticamente todas las células malignas de este tumor tienen la mutación RAS (el 90% de ellas) y si conseguimos su bloqueo, podremos ser muy efectivos en su tratamiento. Hay otros cánceres que son más heterogéneos, pero el de páncreas no».
En el hospital Clínico de Valencia y en el 12 de Octubre de Madrid también conocen el fármaco.
La jefa de la Unidad de Cáncer Digestivo y Neuroendocrino, Rocío Carbonero, anota que «se trata de un PANRAS –sirve para todas las mutaciones». «Ahí está la ventaja», afirma. «Estamos viendo resultados extraordinarios para lo que son abordajes de segunda línea. No es habitual». Con todo, los expertos intentan mantener la cautela porque estamos ante un «tumor que seguimos tratando con quimioterapia del siglo XX», lamenta Carbonero.
La prudencia choca con la necesidad de encontrar terapias que mejoren las tasas de supervivencia, que, de momento, son muy bajas: apenas el 10% durante los cinco primeros años.
Fuente: EL MUNDO 24-11-2025
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