El efecto psicológico de la Lotería de Navidad explicado por la ciencia
No garantiza felicidad permanente ni sustituye al apoyo social o la estabilidad vital.
Cada mes de diciembre se repite el mismo ritual: comprar un décimo de la Lotería de Navidad, compartirlo con amistades, compañeros de trabajo o familiares y fantasear, aunque sea unos días, con que «este año toca». Más allá del azar, la medicina y la psicología llevan tiempo analizando qué efecto real tiene esta tradición en nuestra salud mental y emocional.
Uno de los estudios más sólidos sobre este tema se basa en datos del British Household Panel Survey, una encuesta de bienestar que siguió durante más de una década a miles de ciudadanos británicos.
Los investigadores analizaron la evolución de la salud mental de personas que ganaron premios de lotería y la compararon con la de quienes no ganaron nada o recibieron cantidades menores.
«Una de las preguntas más famosas en las ciencias sociales es si el dinero hace felices a las personas», explican los autores. Para responderla, el estudio se centró en premios medianos, de entre 1.000 y 120.000 libras, suficientes para aliviar tensiones económicas, pero sin cambiar por completo la vida de los ganadores.
La investigación, publicada en Journal of Health Economics, concluye que los ganadores sí experimentan una mejora del bienestar psicológico tras recibir el premio. Incluso dos años después, la mejora media era de 1,4 puntos en el GHQ, un cuestionario utilizado habitualmente en medicina y psicología para detectar síntomas de ansiedad y depresión.
Eso sí, los propios autores advierten de que el efecto es moderado y no necesariamente duradero. Con el tiempo, las personas se adaptan a su nueva situación económica y el nivel de bienestar vuelve a estabilizarse. El dinero puede ayudar, pero no garantiza felicidad permanente ni sustituye al apoyo social o la estabilidad vital.
La conclusión es que ganar dinero mejora ligeramente la salud, pero el efecto es pequeño y no garantiza ni felicidad duradera ni una vida mucho más larga. La mejora fue más psicológica que médica, ya que no se observaron grandes cambios en enfermedades graves o mortalidad.
Fuente: La Razón 22-12-2025
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