Dr. Eduard Rabat: «La mayoría de cirugías del pie son dolorosas las primeras 12-24 horas»

Dr. Eduard Rabat: «La mayoría de cirugías del pie son dolorosas las primeras 12-24 horas»

La artroscopia y la cirugía percutánea son las técnicas mínimamente invasivas más habituales en el pie y el tobillo.

El Dr. Eduard Rabat es Cirujano Ortopédico, Traumatólogo y especialista en Cirugía del Pie y Tobillo. Desarrolla su actividad en su Consulta del Hospital Quirón Barcelona, donde es responsable de la Unidad de Cirugía de Pie y Tobillo. A esta especialidad dedica el 90 % de su tiempo como médico.

La Vanguardia realiza una entrevista al especialista para hablar sobre el dolor en la cirugía del pie y cómo evitarlo.

Pregunta- La cirugía del pie tiene, desde siempre, fama de ser muy dolorosa. ¿A qué es debido?

Respuesta- Es verdad que la cirugía del pie tiene la reputación de causar dolores terribles y enormes dificultades de movilidad. El dolor se debía tanto al tipo de cirugía que se practicaba, muy agresivo con los tejidos y con pobres resultados estéticos y funcionales, como al tipo de anestesia empleado, general o epidural, con una analgesia de muy poca duración. Eso hacía que, pasado su efecto, el paciente quedara en manos de analgésicos que eran del todo ineficaces para aliviar tanto dolor. El resultado eran pacientes que podían permanecer ingresados en el hospital hasta una semana, encamados, y que cuando volvían a caminar volvían a experimentar mucho dolor y dificultades considerables.

P- ¿Cuál es la situación actual? 

R- Afortunadamente esto ha cambiado de forma radical, y lo ha hecho gracias a las mejoras de la técnica quirúrgica y de la anestesia. Podemos decir que nuestra sociedad, nuestros pacientes y su estilo de vida actual han facilitado que los traumatólogos evolucionaran a favor de unas cirugías que, manteniendo su eficacia o incluso mejorándola, disminuyeran su grado de agresividad.

En la sociedad actual, los pacientes no pueden permitirse largas recuperaciones o estancias hospitalarias y, por tanto, la mayoría de nuestras cirugías se realizan de forma ambulatoria. Es lo que conocemos como cirugía mínimamente invasiva, un conjunto de técnicas que están concebidas para minimizar el dolor que acompaña a todos los procedimientos quirúrgicos.

Esta evolución ha sido crucial en la cirugía del pie y podemos decir que en toda la cirugía en general.

Los pacientes no pueden permitirse largas recuperaciones o estancias hospitalarias

P-¿Esto quiere decir que si nos operamos del pie no sufriremos ningún dolor?

R- El 90 % de los pacientes que operamos nos refieren no haber tenido ningún dolor en las primeras 24 horas. Evidentemente, no todas las cirugías del pie son iguales en cuanto a gravedad. Cuando prevemos que por el tipo de patología podemos enfrentarnos a un procedimiento potencialmente más doloroso, tomamos medidas especiales. Creo que el cambio más importante está en la mentalidad de los profesionales. Antes se consideraba normal el dolor postoperatorio, que se trataba con fármacos, y hoy en día el objetivo es conseguir un dolor cero o, si esto no es posible, que sea mínimo. Un procedimiento quirúrgico indoloro es el primer paso para lograr una buena recuperación.

No todas las cirugías del pie son iguales en cuanto a gravedad

P-¿Cuáles son las técnicas mínimamente invasivas más habituales en el pie y el tobillo?

R- Básicamente, la artroscopia y la cirugía percutánea. La artroscopia consiste en acceder al interior de las articulaciones mediante una incisión de medio centímetro. En el pie, se utiliza especialmente en el tobillo: en el tratamiento de lesiones cartilaginosas (osteocondritis) o en lesiones crónicas de los ligamentos del tobillo (tobillos que se tuercen constantemente), que son tremendamente frecuentes. También para reparar lesiones de los principales tendones del pie, muy frecuentes en los deportistas (tendones peroneos) y en determinadas enfermedades del dedo gordo del pie. Con este método también tratamos la fascitis plantar y los neuromas de Morton. La cirugía percutánea tiene su principal aplicación en las deformidades del antepié, como juanetes, metatarsalgia, dedos en martillo, etc. Consiste, también a través de mínimas incisiones de medio centímetro, en acceder a los huesos del pie para, mediante osteotomías, corregir las deformidades variando la posición de los mismos.

Fuente: La Vanguardia 30-09-2021


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