Vall d’Hebron pone en marcha un programa para prevenir el síndrome del bebé zarandeado

Zarandear a un bebé solo unos segundos puede dejarlo ciego o provocarle secuelas neurológicas irreversibles o incluso la muerte.

Los zarandeos provocan que la cabeza del bebé sufra movimientos de aceleración y desaceleración rápidos que, a causa del gran tamaño de la cabeza en proporción al resto del cuerpo y a una musculatura del cuello débil, facilitan que se produzcan lesiones intracraneales o un traumatismo craneal. Se conoce como traumatismo craneal abusivo (síndrome del bebé zarandeado) y tiene como síntomas más frecuentes la hemorragia cerebral y retiniana, las fracturas óseas y las secuelas neurológicas.

El equipo EMMA-Unidad de Atención a las Violencias hacia la Infancia y la Adolescencia y el Servicio de Neonatología de Vall d’Hebron han iniciado un programa de prevención del traumatismo craneal abusivo para concienciar a la población sobre el impacto que tiene zarandear a un bebé. En todo el mundo, uno de cada cuatro niños que sufre este tipo de violencia muere y, de los niños supervivientes, aproximadamente un 65-80% presentan secuelas neurológicas, como deterioro motor, cognitivo o retraso mental. “Zarandear a los bebés no es la violencia física más frecuente que se ejerce contra los niños, pero sí la que causa más muertes y más secuelas”, resume la Dra. Anna Fàbregas, adjunta del Servicio de Pediatría y coordinadora del equipo EMMA-Unidad de Atención a las Violencias hacia la Infancia y la Adolescencia: “Es un maltrato muy grave, hace falta que la población sea consciente del daño que puede provocar a sus hijos al zarandearlos”.

Gracias al programa de prevención contra el síndrome del bebé zarandeado que ha puesto en marcha Vall d’Hebron, todos los padres, madres y cuidadores o cuidadoras de los niños que nacen en el Hospital son informados verbalmente de los riesgos que comporta esta práctica, una información que les transmiten profesionales de enfermería en la misma habitación del Hospital Infantil y Hospital de la Mujer y también los equipos de pediatría en la Atención Primaria. “Nuestra tarea como equipo de enfermería es principalmente preventiva. Mediante la información proporcionada a los padres y madres de los bebés ingresados en planta y haciéndolos conocedores de los riesgos que comporta el zarandeo, contribuimos a reducir el número de casos”, explica Mari Carmen Márquez, supervisora de hospitalización de Obstetricia.

Fuente: Vall d’Hebron 18-06-2022


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