El organismo ha avisado de que los brotes emergentes de nuevas infecciones que pueden adquirirse por contacto sexual, como la viruela del mono, shigella sonnei, neisseria meningitidis, ébola y zika, así como el resurgimiento de ITS desatendidas, como el linfogranuloma venéreo, presagian desafíos cada vez mayores en la prestación de servicios de prevención y control de estas infecciones. Y es que, cuando no se tratan, ciertas ITS pueden provocar resultados irreversibles a largo plazo, como dolor pélvico crónico, cáncer, infertilidad, embarazo adverso y complicaciones congénitas, algunas de las cuales pueden ser potencialmente mortales.
Por ello, la 75.ª Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2022 acordó la implementación de las nuevas estrategias mundiales del sector de la salud para reducir nuevos casos de sífilis, gonorrea, clamidia y tricomoniasis; así como para disminuir los nuevos casos de sífilis congénita; aumentar el porcentaje de niñas vacunadas contra el virus del papiloma humano (VPH) a los 15 años de edad; incrementar el porcentaje de cribado de sífilis entre poblaciones prioritarias y mujeres embarazadas, y de gonorrea entre poblaciones prioritarias; aumentar el porcentaje de mujeres que se someten a exámenes de detección de cáncer de cuello uterino; y, aumentar el número de países que informan sobre la resistencia a los antimicrobianos contra la gonorrea.
Fuente: Deia 03-10-2022

