¿Cómo afecta el estrés al apetito?
El estrés genera un aumento de cortisol, una hormona esencial que es producida por la glándula suprarrenal.
El estrés, definido como un conjunto de reacciones fisiológicas que aparecen cuando una persona sufre un estado de tensión nerviosa o física, es uno de los principales trastornos que padecen los seres humanos actualmente. Y claro, también afecta el estrés al apetito.
Como tal, este diagnóstico tiene una influencia absoluta sobre cada uno de los aspectos de la vida del paciente. Por ejemplo, afectando de forma directa su relación con la comida y la bebida, es decir toda su alimentación.
Es un hecho que muchas personas sufren de un aumento significativo de apetito cuando están atravesando un episodio estresante. En una vida actual cada vez más ajetreada y vertiginosa, la ansiedad se vuelve parte del día a día. El problema verdadero aparece cuando el estrés puntual se transforma en un estrés crónico, mucho más difícil de controlar.
Generalmente, las personas que sufren de estrés crónico desarrollan una relación poco saludable con la comida. Además de un aumento en la cantidad, también suelen seleccionar alimentos que no aportan ningún nutriente al organismo.
A nivel fisiológico, el aumento del apetito está muy bien justificado. La razón es que el estrés genera un aumento de cortisol, una hormona esencial que es producida por la glándula suprarrenal. La misma suele liberarse como una respuesta ante la ansiedad y preocupación, induciendo a consumir alimentos poco saludables.
Fuente: OK Diario 10-10-2022
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