Con el paso de los años, esta tecnología no ha dejado de evolucionar y se ha convertido en uno de los métodos más efectivos para realizar cirugías en zonas de difícil acceso en el cuerpo humano al mismo tiempo que se minimizan daños y se simplifica el postoperatorio.
El láser de CO2 o carbónico forma parte de una nueva generación de láseres con tecnología ablativa fraccional que permiten producir microdaños en la piel de diferente intensidad, dependiendo de la potencia que se escoja, conservando tejido sano junto a la zona intervenida. De esta forma, es el propio tejido el que se encarga de la regeneración del área operada, antes y de forma segura.
¿Qué tipo de tumores pueden abordarse con el láser carbónico?
El láser CO2 permite operar todos los tumores originados en toda la vía aerodigestiva superior, lo que incluye la laringe y la hipofaringe. Además, la resección del tumor va siempre acompañada del tratamiento de las posibles adenopatías (ganglios) en el cuello, si fuera necesario.
Los tumores que afectan a las cuerdas vocales se detectan tempranamente, porque provocan una disfonía (o cambio de voz) que persiste más allá de lo que perdura un resfriado. “Es por ello que suelen ser T1-2, mayormente -señala el doctor Bernal-. Los tumores que afectan la porción por encima de las cuerdas vocales (supraglotis) pueden tardar más en descubrirse, porque no dan un cambio de la voz sino solo de la tonalidad por la ocupación”. En este sentido, cuando los tumores son más grandes, pueden llegar a obstruir la vía aérea y dar algún dolor reflejo hacía uno de los oídos.

