Dra. Garcés: «En estos momentos, los niños no están lo suficientemente protegidos si vuelven los meningococos»

Dra. Garcés: «En estos momentos, los niños no están lo suficientemente protegidos si vuelven los meningococos»

Los médicos insisten en incluir en el calendario infantil la vacuna de la meningitis B, solo financiada por tres comunidades

Solo tres comunidades financian la vacuna contra la meningitis B: Canarias, Castilla y León y Andalucía. En el resto de autonomías, los padres que quieren proteger a sus hijos de una enfermedad que puede llegar a dejar secuelas como sordera, alteraciones neurológicas, deficiencias intelectuales o amputaciones severas en extremidades y que en ocasiones incluso produce la muerte se ven obligados a desembolsar más de 300 euros (106 por dosis, y son tres) por un suero no incluido en el calendario.

Aunque actualmente se registran muy pocos casos de infección por meningococo, «no sabemos cuándo van a volver a emerger los serogrupos que producen enfermedad más grave», advierte la pediatra María Garcés, que ayer estuvo en A Coruña para participar en el 35 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria. La estrategia de Salud Pública era inocular a adolescentes y jóvenes para hacer disminuir la circulación de la bacteria y proteger de manera indirecta a los más pequeños, explica, pero la pandemia del coronavirus trastocó sus planes y la cobertura no supera hoy el 12 %. Por si esto fuera poco, Galicia y la cornisa cantábrica siempre han liderado la tasa de incidencia en España.

Pregunta- ¿Porqué la meningitis afecta más a los niños gallegos y a los de las comunidades del norte?

Respuesta- No se sabe realmente el motivo, siempre se ha especulado con que a lo mejor era porque hace más frío, hay más humedad… pero no está claro. El caso es que es una enfermedad importante y, aunque gracias a la vacunación su incidencia ha disminuido mucho en los últimos 30 años, en el 2001 comenzó a circular un nuevo serogrupo, el W, que afecta especialmente a niños pequeños (con una incidencia diez veces superior al resto de la población) y a adolescentes. Por este motivo se introdujo la vacuna tetravalente [brinda protección frente a cuatro meningococos: A, C, W e Y)] en el calendario para niños de 12 años.

P- A los adolescentes se les vacuna, pero a los lactantes solo en tres comunidades. ¿Urge que la sanidad pública se haga cargo en el resto? ¿Están lo suficientemente protegidos nuestros niños?

R- Esta es una de las grandes discusiones entre pediatras y Salud Pública, que lo que valora son los costes para toda la población, no los individuales. Sanidad pensó: vamos a vacunar a los adolescentes, no solo a los de 12 años, que ya tienen la vacuna incluida en esa edad, sino también a una cohorte de sujetos hasta los 18 años, porque, si conseguimos llegar a todos, se reducirá la presencia del meningococo y blindaremos de manera indirecta a los niños. Esta era la estrategia, por eso no se contempló vacunar a los lactantes. Pero por culpa del covid las coberturas vacunales alcanzadas no superan el 12 % -los de 12 sí se vacunaron porque, al estar vinculados aún al pediatra, en pandemia siguieron yendo a ponérselas, pero los adolescentes quedaron rezagados durante el confinamiento-, lo que supone que en estos momentos no hay una protección óptima en caso de que volvieran a aparecer los meningococos. Desde las sociedades de pediatría solicitamos que se vacune también a los de un año.

P- ¿Qué vacunas hay?

R- El meningococo es una bacteria que está se encapsula en una cubierta de azúcares, que utiliza para evadir las defensas de nuestro organismo. Cualquier meningococo encapsulado es capaz de entrar en la garganta de un sujeto e intentar saltar las barreras de protección del cuerpo humano. En los años 80 un grupo de investigadores en Estado Unidos se planteó que, como la bacteria se recubre de azúcar y nuestro organismo nunca va a generar un anticuerpo frente a lo que le da de comer (nuestro cerebro se alimenta de azúcares), había que encontrar una manera de engañar al sistema inmune para que fuera capaz de generar una respuesta frente a esa coraza. Y se les ocurrió unirlo con toxoides tetánicos y diftéricos: como nuestro organismo tiene mucha avidez por esas toxinas, sirven de vehículo, y esto es lo que se conoce como vacunas conjugadas. Lo que hace nuestro organismo es, al coger la proteína, se lleva detrás el polisacárido y puede generar anticuerpos que sí son protectores. Esto supuso un antes y un después en las enfermedades de estas características.

P- ¿Por qué afecta tanto el meningococo a niños y adolescentes?

R- El meningococo se transmite a través de la saliva, de las gotas aéreas, de secreciones. Por eso se asocia a la adolescencia, una época de besos, de compartir cervezas, cigarros… A esta edad la gente de relaciona de una forma que les predispone al contagio. Y los niños tienen un sistema inmunológico inmaduro. Los menores de un año están completamente expuestos.

P- ¿Qué sucede cuándo la bacteria consigue entrar en el organismo?

R- Que este reacciona de una manera exagerada para acabar con ella y acaba haciéndose daño a sí mismo. Puede producir meningitis [infección de las meninges, que son las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal] o invadir la sangre y generar un cuadro grave de sepsis meningocócica, que además no tiene una clínica específica, es muy complicado hacer un diagnóstico hasta que aparece la enfermedad y en cuestión de 24 horas es capaz de producir un fallo multisistémico.

P- ¿No hay síntomas?

R- Lo que ocurre es que la infección cursa al principio con cuadros típicos, como si fuera un catarro de vías altas. Comienza con fiebre y evoluciona desfavorablemente. La fiebre no cede, los lactantes presentan irritabilidad, incluso desconexión del medio… La sepsis se caracteriza porque el niño presenta manchas en la piel y alteración hemodinámica, es decir, empieza a entrar en un shock.

P- ¿Y qué secuelas puede dejar?

R- Bloquea los vasos sanguíneos y la mayoría de los niños pierden dedos, manos, brazos o piernas. Una meningitis puede derivar en sorderas, cegueras, lesiones cerebrales e incluso en muerte.

P- ¿Hay tratamiento contra la meningitis y la sepsis?

R- Tratamiento antibiótico en la meningitis y en la sepsis, de sostén, porque habitualmente los niños acaban intubados y, como hacen un fallo sistémico, requieren tratamiento con inótropos y otras sustancias de uci. Es un cuadro que habitualmente requiere unidad de cuidados intensivos.

P- ¿Y cuánto dura la inmunidad de la vacuna? ¿La persona que la recibe queda protegido para siempre?

R- No, la inmunidad protege durante todo el tiempo en el que el riesgo de la enfermedad es más grave. En las enfermedades muy rápidas en aparecer, el título de anticuerpos que hay en sangre es muy importante. Imagínate que tenemos una fiesta muy concurrida de gente y mandamos a la guardia civil para que no se desmadren los asistentes. Si hay 200 personas y enviamos a diez patrullas, podrán controlar la situación, pero si no tenemos apenas agentes va a ser muy difícil. Pues lo mismo pasa con el control de la enfermedad. Lo que sabemos en este momento es que afortunadamente las vacunas conjugadas, y concretamente la vacuna tetravalente, tienen una duración de diez años de anticuerpos en sangre. Eso implica que si un niño se vacuna con 12 meses va a estar lo suficientemente protegido hasta la preadolescencia, cuando se le administrará una nueva dosis para que el pico de anticuerpos vuelva a subir y estar protegido durante la adolescencia. Entre los mayores la incidencia es muy baja; hay casos, pero no se ha evaluado la vacunación porque son muy pocos.

P- ¿Cuál es la pauta ideal?

R- Depende, las vacunas siempre van a estar directamente relacionadas con la edad del niño. Si quieres hacer una protección individual de tu bebé nada más nacer, la pauta indicada en ficha técnica implicaría la vacunación a los dos meses, a los cuatro y a los 12 meses. Pero si Salud Pública decide hacer una cobertura vacunal muy amplia tiene la potestad de modificar esta ficha técnica si lo considera oportuno. Los pediatras lo que consideramos mejor es vacunar a los 12 meses y a los 12 años. Partiendo de la base de que España tiene unas protecciones vacunales muy elevadas, de esta forma podría generarse una protección global. Sería una estrategia adecuada, se ha experimentado con ella en otros países y ha funcionado. Países Bajos, por ejemplo, ha recurrido a una pauta de vacunación a los 14 meses y a los 14 años y con ella, en tan solo un año, consiguió disminuir la incidencia del grupo W, que estaba empezando a subir, tanto en la población infantil como en los adolescentes.

P- ¿Estará la meningitis erradicada en el 2030, tal y como pretende la OMS?

R- Desafortunadamente, las enfermedades bacterianas no podremos nunca erradicarlas. Eso solo podemos hacerlo con los virus, porque están muertos y nos necesitan a nosotros para reproducirse. Las bacterias están vivas. Por eso, en bacterias hablamos de controlarlas en vez de erradicarlas. Hay que estar alerta, pendientes de que la enfermedad no incremente. Tenemos la esperanza de que Salud Pública termine tomando la decisión de incluir todas las vacunas en el calendario y con la vacunación, la población puede estar tranquila. Lo que hay que hacer es vigilar. La protección general que tenemos en este momento gracias al nuestro calendario gratuito es de excelencia, no es comparable con ningún otro calendario de vacunación de la Comunidad Económica Europea. Si además se incluye protección para todas estas meningitis, podemos esperar tenerlas controladas antes del 2030.

Fuente: La Voz de Galicia 05-10-2021


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