Método Kaizen: ¿Cómo aplicarlo?
Beneficios para la salud mental.
La cultura japonesa sigue siendo el espejo al que recurrir cuando necesitamos ese punto introspectivo y de calma que tanta falta nos hace en nuestro actual y frenético ritmo de vida. Nos fijamos en su dieta, en la actividad física con la que se ahorran el gimnasio o en cómo reconectan con la naturaleza paseando en silencio (shinrin-yoku). El país nipón nos da también claves para mejorar la salud mental. Cuestión que ahora en España ya se analiza con profundidad dados los preocupantes datos: seis de cada diez jóvenes entre 15 y 29 años no se sienten bien en este sentido.
Un método empresarial aplicable a la vida personal
Se trata de una filosofía que apuesta por eso que nos enseñó el señor Miyagui: las mejoras se consiguen aplicando un método basado en pequeños cambios, a veces incluso imperceptibles, que han de sostenerse en el tiempo como un rutina. Si esto se consigue, el resultado será tan espectacular como la victoria de Daniel en la competición de kárate de la película.
El Método Kaizen surgió en Japón después de la II Guerra Mundial enfocado en el ámbito empresarial con una premisa que hoy en día nos suena muy familiar pero que por entonces era inédita: conseguir que las plantillas se involucren y entiendan que el trabajo de equipo mejora la productividad de la empresa.
Primer paso: identifica tu meta
En primer lugar, hay que identificar lo que queremos cambiar: aquello que nos produce malestar o una meta pendiente. Desde lograr acabar un libro a tener una rutina de actividad física. El Método Kaizen aconseja dar pequeños pasos y no frustrarse con no conseguirlo rápidamente: si no haces ejercicio no puedes tener una rutina repentina de una hora diaria en el gimnasio, sino que tendrás que hacer ejercicios que poco a poco vayan aumentando de intensidad y duración.
Segundo paso: cambios sencillos y diarios
El Método Kaizen puede empezar por solo unos pocos minutos al día, que parecen insignificantes pero crean las rutinas para el gran cambio que queremos conseguir. Una dinámica que lleva implícito el reconocimiento del estrés y la frustración y que nos ayuda a no procastinar, algo tan cotidiano en la sociedad actual.
En definitiva, pequeños cambios que van calando en el subconsciente llegando a modular nuestra forma de pensar y creando futuras nuevas rutinas, alejándolas cada vez más del estrés, la ansiedad, la frustración, los miedos y la baja autoestima.
Fuente: 20 minutos 28-12-2023
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