Los microorganismos de la boca nos cambian con la edad y según con quién vivimos

Son algunas de las conclusiones de un estudio que se publica este jueves y ha realizado el equipo de ‘Saca la Lengua’

Los que duermen en el mismo colchón, se vuelven de la misma condición, reza el dicho. Quizá no opiniones, pero desde luego lo que ‘comparten’ es el microbioma oral. Se trata del material genético (genoma) de la microbiota, el conjunto de microorganismos que habitan nuestro cuerpo, en este caso nuestra boca. Cuando alguien se besa con su pareja está compartiendo microbioma. Y personas de la misma familia -padres e hijos, o dos hermanos- tienen un microbioma más parecido que entre dos personas de familias diferentes.

Esa tendencia de tener una composición de microbioma oral parecida se da también entre los miembros de una misma clase escolar. Es decir, compartir el mismo entorno, aunque sean unas horas al día, puede afectar de manera significativa al microbioma oral. Es más, de tanto rascar a su gato, usted comparte microbioma con él. Son algunos de los muchos datos que han hallado en los últimos años el equipo científico de ‘Saca la Lengua’, del Centro de Regulación Genómica (CRG), con el apoyo de la Fundación La Caixa.

Las personas de mediana edad tienen una biodiversidad más baja y además una composición más homogénea entre personas, representando una etapa de alta estabilidad. A partir de los 60 años, la biodiversidad y las diferencias entre personas aumentan de nuevo y de manera muy considerable. Esa alta diversidad en personas de edad avanzada es causa del establecimiento de especies oportunistas raras, casi todas vinculadas a enfermedades orales como la periodontitis. Los autores defienden que la disparidad entre la edad media y avanzada puede deberse a diferencias en el sistema inmune, que al debilitarse con los años hace que la cavidad bucal sea más susceptible a la colonización de especies oportunistas que serían normalmente rechazadas.

Los resultados también revelan qué factores son más determinantes a la hora de influir en la microbiota oral, entre los que se encuentran características ambientales y/o de estilo de vida, como fumar, y tener enfermedades crónicas o síndromes, como la fibrosis quística o el síndrome de Down. Cada uno de estos factores cambió el microbioma de una manera particular, resultando en una señal específica. También influyeron, aunque en menor medida, la celiaquía, la hipertensión o el uso de antibióticos.

Fuente: El Mundo 22-05-2022


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